
San Cayetano: García Cuerva apuntó contra los dirigentes “que hablan de los pobres y se dan la buena vida”
En su homilía, el arzobispo de Buenos Aires advirtió que el pueblo está “cansado de promesas incumplidas. Sin mencionarlo, cuestionó las ideas de libre mercado que profesa Javier Milei.
En el marco de la homilía por la fiesta de San Cayetano, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva aseguró este viernes que el pueblo está “cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida”, y advirtió que “la libertad económica no puede ser absoluta”, al citar al papa León XIV, en un mensaje indirecto al gobierno de Javier Milei.
Durante la misa que brindó en el santuario en el barrio de Liniers, el arzobispo de Buenos Aires introdujo: “San Cayetano, aquí está tu pueblo, un pueblo esperanzado que, a pesar de las dificultades no pierde la fe sigue acercándose a pedir pan, paz y trabajo”.
Durante la celebración, García Cuerva denunció que “la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado y poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles”.
En ese marco, recordó que el pueblo sufre el aumento de tarifas, alquileres y alimentos, y lamentó el silencio ante la precariedad salarial y la pobreza. “Mudos cuando no reclamamos pacíficamente que el sueldo no alcanza, y no decimos nada ante hermanos que revuelven la basura para comer”, expresó.
En otro pasaje dirigido directamente a los responsables políticos, García Cuerva pidió no resignarse ni naturalizar la desigualdad: “El bienestar económico nunca va a llegar al ciudadano común si no hay empatía ni compromiso con los más necesitados”. Y solicitó a San Cayetano que ayude al pueblo a “trabajar por una Patria de hermanos donde nadie sea descartable”.
Con una cita sobre la exhortación apostólica Dilexit te de León XIV, el arzobispo sostuvo que “la ayuda más importante para una persona pobre es promoverla a tener un buen trabajo”, mientras advirtió sobre los créditos que endeudan y la naturalización de la precariedad: “No queremos resignarnos a que el trabajo sea una mercancía ni a que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes”.
En ese escenario, la liturgia reivindicó el pacto de confianza entre San Cayetano y su pueblo: “Somos tuyos y tú eres nuestro. Ayudanos a no dar la espalda ante el dolor de los que sufren”. El mensaje insistió en que la solución no pasa solo por lamentar la pobreza, sino por “ofrecer lo poco que tenemos”, en un gesto de solidaridad capaz de multiplicarse y de invitar a todos a la “mesa grande de la Argentina”.
Durante la homilía, García Cuerva también se refirió la confirmación de la llegada del papa León XIV a la Argentina en noviembre, y anticipó que la visita será una oportunidad para reforzar el mensaje sobre el trabajo y la dignidad humana.
Con una cita del Sumo Pontífice, quien parafrasea además al Papa Francisco, recordó: “Trabajando, nosotros nos hacemos más personas, florece nuestra humanidad, los jóvenes se vuelven adultos”. Y continuó: “Estas palabras nos recuerdan que en el centro de cualquier dinámica laboral no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el lucro, sino la persona, la familia y su bien, respecto a los cuales todo lo demás es funcional”.
“Esta centralidad, constantemente afirmada por la Doctrina Social de la Iglesia, debe tenerse muy presente en toda programación y planificación empresarial, para que los trabajadores y las trabajadoras sean reconocidos en su dignidad y reciban respuestas concretas a sus necesidades reales”, citó García Cuerva.
Y concluyó: “Que San Cayetano, interceda para que estas palabras del Santo Padre se hagan realidad en nuestra Argentina”.